SOLEDAD

La noche había caído. Las sombras fueron invadiendo paulatinamente todos los rincones del pueblo, haciendo huir a la asustada luz ante la dominante oscuridad. Una niña permanecía de pie, inmóvil, inerte. Sus tristes ojos miraban a sus afligidos padres ante la gran pérdida que habían sufrido. Ella no comprendía nada, no entendía lo que ocurría. Ahí, de pie, lucia un lánguido lazo blanco y un vestido negro para la ocasión. Entre sus brazos, abrazaba con fuerza una vieja muñeca de trapo. Era su muñeca favorita, se la había hecho su madre cuando cumplió dos años. No hacia mucho de eso, pero la muñeca tenia ese aspecto por la tela roída y vieja del que estaba hecha. Oía el murmullo de vecinas y conocidas rezando y algún que otro lamento de pena. La luz de las velas dibujaban en las paredes grotescas y aterradoras sombras que hacían a la niña temblar de pánico. Se agarró a la falda de su madre, pero ésta no le prestó atención, ni siquiera la miró o la abrazó como había ocurrido en otras ocasiones. Así pasó la fría noche, dando paso al amanecer. La niña se tranquilizo al ver las primeras luces del día. Aquella mañana, el cielo gris y plomizo amenazaba lluvia. Eso a la niña no le importó, solo quería estar con su madre. Pero su madre no le prestaba ni la mas mínima atención, solo se limitaba a llorar y a lamentarse por el ser querido recién perdido. Pasadas las horas de rigor, llegaron los de la funeraria para trasladar el cuerpo a su descanso eterno. Fue entonces, cuando la niña se acercó al féretro y vio, sin entender todavía, porque se veía ahí dentro de la caja de madera, durmiendo, si estaba fuera de ella. Dormida con su lazo blanco en la cabeza, su vestido negro y su querida muñeca a su lado. A continuación, colocaron una tapa encima, la cerraron y la cogieron para dar comienzo al funeral. La casa quedó en silencio cuando todos la abandonaron, dejando a la niña sola, asustada y sin comprender todavía que estaba muerta.

Este relato lo he escrito en recuerdo de mi tía Luisina, hermana de mi madre, que murió a la edad de cinco años. 

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Jolin maja que pena me ha dado el relato, esta muy bien.
Rakel ha dicho que…
Me alegro que te haya gustado, gracias por leerlo. ;)
Anónimo ha dicho que…
oye!!! esta historia me llego al corazon, me encanta tu redaccion y esa manera de expresar las circunstancias, tienes mucho talento...lo digo porque senti algo de dolor y el temor ante la incomprension de la situacion de la niña!!!
Juan Antonio Twose ha dicho que…
Si tenemos espíritu que anida em nuestro corazon ,en nuestro cuerpo, puede permanecer durante un tiempo en su casa o en los alrededores de la misma.Es el momento para rezar por el, para que sea favorablemente acogido en el mundo de los espíritus , que tampoco sabemos en qué dimension está.

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